La fuerza de bendecir o maldecir

Nos acercamos al final del año hebreo 5778, con él marcamos un final de ciclo, hacemos un balance sobre nuestra actividad, un pensamiento, aunque sea breve de lo que hemos alcanzado y lo que nos queda por hacer.

Con ello nos vemos reflejados en nuestra actividad personal y los retos de nuestro ser más intrínseco. A esta característica de lo humano se le llama intimidad. A partir de ella juzgamos sobre aquello que es correcto en relación con el obrar.

Así como existen acciones que pueden ser un medio en la consecución de un fin, por el contrario, la realización del bien es un fin en sí mismo, puesto que hacer buenas acciones aporta bienestar a quien se siente tranquilo y satisfecho por su modo de obrar.

En la lectura semanal de la Tora, observamos una cadena de bendiciones y maldiciones como objetivos últimativos y definitorios de la transición del ser en el universo.

El objetivo de un buen actuar es traer bendición y lo contrario es lo que llamamos una maldición.

La bendición es la suma de nuestra acción y la invocación de la protección de D.s y su espíritu de kedusha (santificacion) sobre la persona.

Lo contrario a esta situación sería una maldición, una situación desagradable donde el ser humano no es capaz de plasmarse, y sólo se lo desea a quien es capaz de odiar.

La Moral se desarrolla en cada individuo pasando por una serie de etapas desde la niñez hasta la vejez, en cada una de ellas percibimos los objetivos de nuestra vida de una forma diferente, los alimentan nuestra consciencia: ante mayor conocimiento mayor consciencia.

A su vez el conocimiento impulsa el progreso, y el progreso nos brinda nuevas oportunidades.

Las bendiciones y las maldiciones son un periscopio que nos permiten ver el bien y el mal a través del movimiento constante de nuestra propia actividad. Si somos coherentes somos capaces de transformar el mal en bien con la fuerza que D.s nos da, siendo él quien transforma la maldición en bendición.

Cierto es, que el mayor reto del hombre, es saber poner fronteras a su propio mal, no nada más reconocerlo sino también saber alejarnos de él y no volver a tropezar con la misma piedra.

Es el fantástico regalo que la fuerza del retorno (teshuvá) nos da, reconocer que el mal es mal, y que cuando nos alejamos de él no será una carga para nuestra consciencia; sino un impulso hacia seguir moviendo el periscopio de una manera que de cualquier modo que lo veamos, captemos la bendición del creador en nuestra actividad, eso nos da la fuerza para ser inscriptos y sellados en un buen año.

Shabbat Shalom.Shana Tova
David Libersohn
Rabino

Shabat Ki Tavo
Encendido velas 20:08 hs
Kabalat Shabat. 19 :30 hs
Shajrit 09.30 hs
Minja Shabat 19:30hs
Salida Shabat 21:07 hs

Kidush en honor a Jabad Lubavitch BARCELONA, donado por David ben Abraham Yornvell.

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