¿Hasta donde podemos presionar? – por Shalom Beer Libersohn

¿Hasta dónde podemos presionar?

En nuestra perashá vemos que Abraham Avinú introduce en su casa muchos invitados (Abraham vivía lejos de cualquier otro asentamiento y/o ciudad). Una vez terminaban de comer e iban a retomar su camino les exigía como pago por la comida que bendigan a Dios, sino lo deseaban hacer le pedía a cambio un precio extravagante en monedas de oro.
Y nos planteamos dos preguntas: ¿Qué ganaba Abraham Avinú exigiendo que agradezcan a Ds si ellos no lo hacían por iniciativa propia y no tenían intención de hacerlo?
La segunda pregunta la podríamos entender si Abraham Avinú exigiera esto a los judíos; ¿pero ¿qué ganaba exigiéndolo a todos los gentiles?
Todo yehudí en esencia quiere hacer las cosas en forma correcta y cuando vemos que alguien no quiere bendecir, en el fondo es solo su mal instinto el que se está manifestando. Abraham quería romper este instinto para que el yehudí reconozca a su creador a través del agradecimiento.
Abraham iba más lejos, todos en el mundo somos obra del creador, siguiendo la tradición de las 7 mitzvot de Noah, todos en el universo debemos creer en un solo Dios. Abraham Avinú veía la oportunidad de hacer este reconocimiento bajo cualquier precio.
En mi visión personal Abraham ve el bien, pero lo más importante, es que no tiene miedo en presionar a su interlocutor para que él “entienda” cual es la acción correcta que se debe hacer.

Shabat Shalom

Shalom Beer Libersohn

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