Viene Januca!

El judaísmo es una religión de preguntas.

El judío siempre contesta con una pregunta. Lo más famoso, es el Séder de Pésaj que comienza con cuatro preguntas hechas por los niños más pequeños.

Visitando una Yeshiva (casa de estudios judaicos) sorprende la absoluta intensidad con la que los estudiantes luchan con los textos. Preguntando y argumentando.

Januca recuerda el milagro de la luz que duro ocho días y milagrosamente se perpetua en nuestros corazones, pero Januca también tiene sus preguntas.

¿Porque los judíos se encontraban en una situación tan débil espiritualmente? los textos nos aseguran que la gran mayoría estaba dispuesta a helenizarse, ¿asimilarse?

Janucá… ¿habrá sucedido hace años? ¿O está sucediendo ahora? ¿Es que hubo alguna época en que no estuviera sucediendo? La historia de una pequeña vela que aleja al monstruo de la aterradora oscuridad, está siempre viva dentro de cada uno de nosotros, así como en el mundo que está fuera de nosotros.

 

Uno podía pensar que los judíos y los antiguos griegos se iban a entender; después de todo, tenían mucho en común.

La palabra “filosofía” deriva de dos términos griegos que significan amor y sabiduría. Por lo tanto, etimológicamente filosofía significa “amor a la sabiduría” también reconoce un concepto de unicidad de todo el universo, similar al monoteísmo judío.

Desde los tiempos de Alejandro de Macedonia los judíos toleraron la dominación griega. Muchos judíos estudiaron filosofía helenística y el rey Ptolomeo hizo traducir la Torá judía al griego. Pero, cuando el rey Antíoco trató de “convertirnos” al helenismo, allí nos rebelamos.

 

¿Qué es una pregunta sino una profunda expresión de fe en la inteligibilidad del universo y en la insignificancia de la vida humana? Preguntar es creer que la respuesta está en algún lugar, y que nosotros tenemos la obligación de buscar respuestas, y no solo una respuesta sino muchas, inclusive que se contradigan entre ellas.

La fe no es lo opuesto a la duda. Es lo opuesto a la certeza superficial de que lo que entendemos es lo único que existe.

Entonces viene la luz y nos ilumina.

La luz nos ilumina, nos unifica y nos dice que todos provenimos de la misma esencia, que todos tenemos una fuerza para iluminar y aunque pareciese que somos distintos, el resultado de la luz es el mismo, sólo cambian un poco las tonalidades y los matices. Ese es el gran milagro de Januca, el cual nos preparamos para festejar a partir del próximo domingo por la noche, con el encendido de la primera vela.

Es un milagro que repetimos cada año, cada generación y en cada momento; una lucha para no perdernos, para dejarnos influenciar por la misma luz que penetra en nuestros corazones y nuestro ser.

La luz nos permite reunirnos alrededor de su calor despertando nostalgias, visualizando el pasado y mirando hacia un futuro fundido en los valores de la fe donde la luz va en aumento cada día un poco más.

 

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