Dile a tus hijos que ellos harán algo fantástico

 

 

A todos nos gusta que nos cuenten una historia o un relato, Januca y su encendido de velas nos relata una fascinante historia; cuando tenemos encendidas las velas y somo capaces de observar su luz, ellas nos cuentan nuestra propia historia.

 

La historia de Januca es fascinante, hay intriga, la entrega con firmeza de la familia de los Macabeos, la obstinación de ellos en comenzar la revuelta a través de los niños con el juego de la perinola y si seguimos profundizando en el relato encontramos, amor, celo, la caída de Yehuda a Macabi por exceso de orgullo; pero nosotros nos quedamos con el milagro, profundizamos en el suceso del milagro y hacemos comparación y analogía con nuestra vida cotidiana.

 

Toda la fiesta es alrededor de las velas de Januca. En honor al milagro que ocurrió con la pequeña vasija de aceite, esta debía de alcanzar solamente para un día, pero tuvo la capacidad de encender 8 días la Menorah del Templo de Yerushalaim.

 

El talmud cuestiona ¿porque bendecimos durante 8 días «sheasa nissim» que significa que D.s nos hizo milagros?; sí tenemos una vasija que debía alcanzar para un día entonces el primer día no hay ningún milagro solamente son 7 días de milagro.

 

El milagro fue que los Macabeos después de encontrarse frente a una enorme devastación como resultado de la guerra, sumado a la situación de asimilación que se vivía desde hacía tiempo, con los judíos que se helenizaban por la seducción de la vida griega, aun así ellos comenzaron una búsqueda imposible…

Una búsqueda, seguros de que, dentro de la absoluta destrucción, encontrarían una rendija de luz.

 

Y efectivamente encuentran la vasija de aceite, el milagro del primer día representa la búsqueda en la cual milagrosamente siempre encontramos respuestas; la historia judía nos ha enseñado una y otra vez que siempre tenemos la capacidad de levantarnos.

 

La raíz de la palabra Hanukkah es jinuj que significa educación, con un mensaje: lo mejor que tenemos para nosotros y nuestros hijos es la oportunidad de hacer algo grandioso que se llama buscar. No cansarnos nunca de buscar respuestas, cuestionar y preguntar para que la educación sea cada día una reinauguración de nuestro propio ser.

Janucá representa la reinauguración del templo, el templo que vive dentro de cada uno de nosotros. Cuando reinauguramos; hacemos lo mismo que otras veces, pero con la pasión y esfuerzo de la primera vez.

Conservar nuestra tradición y ser conscientes que dar luz en la oscuridad es nuestra responsabilidad y nadie lo hará por nosotros. Feliz Janucá!! Y buen mes de Tevet.

 

 

 

 

 

 

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*