Hablemos de asimilación.

Mis abuelos no nacieron en este país… de hecho, la mayoría de judíos que vivimos en España no tenemos abuelos nacidos en este lugar, diríamos que NO hemos echado raíces.

Algunos, hace pocos años que hemos inmigrado. También nuestros abuelos inmigraron, desde Europa del este, desde Marruecos, etc., no tenemos real adherencia a este lugar.

 

En esta época del calendario, sentimos que en las ciudades hay celebración y no siempre es fácil quedarse de lado… miramos una simbología que alguna vez aturde.

 

Ante ello al judaísmo le toca elevar la voz y prestar atención a los valores que se transmiten a través de los símbolos. Ellos emiten un mensaje; si no nos ocupamos de nuestro mensaje; corremos el peligro que inconscientemente el mensaje “de los otros” penetre nuestro ser. Comenzamos a jugar con nuestra propia asimilación.

 

En el mundo de los negocios se dice, que la riqueza se afirma en una tercera generación.

Los abuelos fundan, los hijos hacen crecer la empresa y los nietos o reafirman o funden.

 

Así también en el judaísmo, nuestros abuelos tenían una impresionante identidad y relación con los valores judíos, incluso aquellos que se sentían laicos en los lugares en donde habían nacido.

 

Las tres generaciones comienzan con un hijo sabio, el que tuvo la visión de inmigrar, el segundo es el “hijo malvado”, ese hijo, es el rebelde que no quiere aceptar los valores, busca entender 100%, se crea un torrente de preguntas y disconformidad con los valores de otra época.

La tercera generación es el hijo simple que está confundido entre los valores que ha recibido de su abuelo con un gran sentido religioso y los de su propio padre con un sentido de rebeldía. El juego de la asimilación continua.

 

¿Qué le decimos a nuestros hijos? ¿Cuáles son nuestros símbolos?  ¿Cuál es nuestra identidad, que es lo que realmente queremos vivir?

 

Asimilación & determinación son palabras correlativas ¿por qué nos asimilamos? cuales son los símbolos que nos determinan? nos reúnen y dan vida a nuestra identidad.

 

Obviamente que no hablamos de faltar respeto a los demás. Solamente despertamos la idea de que la asimilación comienza con muy pequeñas acciones, algunas parecen banales, pero una vez que han penetrado el círculo de nuestra actividad y actuación; nuestro pensamiento empieza a cambiar aceptando cosas que hasta hace muy poco tiempo no hubiéramos tolerado.

 

No por ser intolerantes sino por querer cuidar nuestro tesoro.

 

Profundo es el pensamiento de la Jasidut que nos enseña que el hombre encuentra su mayor dificultad en elegir NO saber algunas cosas, del mismo modo en que Di.s elige no saber lo que nosotros vamos a elegir, para que tengamos libre elección.

 

El judío se integra en la sociedad, de eso no hay duda, en el ciclo del año hay momentos en que reflexionamos sobre la necesidad de seguir siendo el judío que se integra, y no una asimilación que degrada la integridad de valores, y como consecuencia podría perder su cadena y continuidad. A la mayoría de nosotros no nos gustaría estar en aquella tesitura.

 

Desde un pequeño pueblo en los Pirineos junto con un centenar de niños y adolescentes saludamos el Shabat con la determinación a querer construir una generación que conoce su judaísmo y aprende a vivir con alegría su diferencia social. Aportando a ella valores y compromiso.

 

Desde Gan Israel Barcelona 5779.

Shabat Shalom.

 

David Libersohn

Rabbi.

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