¡¡Que alegría, un nuevo bebé!!

Mazal tov,
Nació una niña o Mazal tov nació un niño.

¡Qué alegría! ¿pero porque el destino nos da un niño o una niña?

La Torá nos habla del nacimiento de la vida en general y rápidamente nos comienza a hablar sobre las obligaciones que rigen sobre las relaciones maritales, y la idea de ser la mujer la que rige y transmite el judaísmo.

Cierto que la ciencia nos puede explicar cromosómicamente las diferencias entre hombre y mujer, pero lejos estamos de saber por qué nos toca, en el regalo de la vida, un niño o una niña.

La cabalá nos explica en profundidad y detalle la magnífica odisea que hay en el poder desatado por las luchas de la vida; Cómo movemos los mundos y definimos el destino, el nuestro y el del universo, a través de nuestro esfuerzo autogenerado y nuestras elecciones personales.

Cómo nuestras dificultades individuales y la utilización del materialismo como una herramienta nos convierten en trampolines para alcanzar las alturas espirituales más gloriosas.

Más específicamente, la jasidut discute el arduo proceso de tamizar la confusión y el stress que sufre el ser humano cotidianamente para lograr un estado de claridad.

Este proceso comienza en el nivel cognitivo y luego se extiende al dominio personal.

La mujer lleva el precioso regalo de hacer traer la vida al universo y ello conlleva la posibilidad y obligación de cumplir con la miztva de la pureza familiar.

La conjugación de ambos le hacen ser meritoria de ser la transmisora del título de judeidad, convirtiéndolo en su papel fundamental.

La Torá viene a enseñarnos los secretos de la existencia y sirve como modelo para la vida.

La cabala utiliza una analogía en este tema, con el cabello del ser humano; el cabello representa la sabiduría de la Torá, tal como se entiende ostensiblemente.

Peinar el cabello es el proceso desafiante para analizar una idea de la Torá desde todos los ángulos, “gírela y gírela” en todas las direcciones, preguntas, contra preguntas, argumentos y contra-argumentos, todo en un esfuerzo para desenredar las contradicciones, organizar y categorizar las ideas, y finalmente alcanzar la máxima claridad, a eso le llamamos el estado puro del ser.

Analógicamente La Torá es como las hebras de cabello que se originan en el “cráneo” y aborda la forma en que debemos conducir nuestras vidas en la tierra. La Tora está encarnada en los cimientos de la creación.

D.s nos da la elección de la forma en que nos peinamos, desenredamos y damos forma a nuestro desorden.

El modelo del cumplimiento de la Tora y las mizvot son un método de garantía de una práctica milenaria que nos acerca a la plenitud y a la felicidad.

Os deseo un buen mes de Nissan que damos comienzo este Shabat, ¡una buena preparación hacia la noche de Pesaj y el sentido de libertad que nos invoca, porque ser libres es una obligación y no un derecho!

Dovid Libersohn
Rabbi

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