Preguntar y responder preguntas

David Ben-Gurion, primer ministro de Israel, tras la fundación del estado de Israel en 1948, en su diario relata un sinfín de anécdotas…

En el año 1954, viajó a los Estados Unidos para reunirse con el presidente Eisenhower para pedirle una política pro-activa con Israel.

En una de las reuniones, el entonces Secretario de Estado John Foster Dulles, confrontó a Ben-Gurion con mucha arrogancia: «Dígame, Primer Ministro, ¿a quién representa usted y su país en realidad?
¿Son iguales los judíos de Polonia o los judíos de Yemen, Rumania, Marruecos, Irak, la Unión Soviética o Brasil? Después de 2.000 años de exilio, ¿es posible hablar de un pueblo, una cultura, una herencia o una tradición judía?

Ben-Gurion respondió: «Mire, secretario general, hace 200 años el Mayflower partió desde Inglaterra llevando a los primeros colonos, de lo que hoy se conoce como el gran poder democrático llamado Estados Unidos de América.”
Salga usted a sus calles y pregunte a diez niños norteamericanos:
¿Cuál era el nombre del capitán? ¿Cuánto duró el viaje? ¿Qué comieron los pasajeros durante el viaje? ¿Y cómo se comportó el mar durante el viaje? Existe una probabilidad casi absoluta de que no reciba respuestas precisas».
Ahora veamos … Hace más de 3.000 años, los judíos abandonaron Egipto.

Te pido que, en uno de tus viajes por el mundo, intentarás encontrar a diez niños judíos en diferentes países; Pregúnteles cuál era el nombre del capitán de esa partida, cuánto duró el viaje, qué comieron durante el viaje y cómo el conductor del mar… cambió su rumbo para que nosotros estemos aquí…

En verdad nosotros, internamente, también nos cuestionamos alguna vez la misma pregunta: ¿Qué es lo que nos une?, muchas veces nos parece que como pueblo, nación, incluso comunidad hay mucho más lo que nos divide, por encima de lo que nos une.

La respuesta es que nos unen las preguntas. No somos un pueblo que busca la respuesta exacta, pero si el tener constantemente la capacidad de preguntarnos, de cuestionar nuestras propias acciones, de vivir con la duda como un trampolín para la superación.

Estos primeros días de Pesaj, tuve la oportunidad de vivir en Barcelona un magnífico seder con 650 personas donde el punto de inflexión fue, el cántico común y con voz auténtica de más de 100 niños nos dirigían el Ma-nishtana, que no es otra cosa que educarnos a preguntar.

Aceptar que es la nueva generación quien nos pregunta, y los adultos debemos adaptarnos al cambio; siendo capaces de hacer prevalecer nuestra Torah y su tradición, sin perder el vuelo del tiempo.

De lo que me toca de cerca, puedo dar testimonio de los que condujeron los seder de Pesaj en Palma de Mallorca, Ibiza, Girona, Sevilla y Gran Canarias. Y desde aqui a Israel y el universo que vive intensamente Pesaj.

Un universo para saber preguntar, para saber escuchar lo que nos preguntan, permitirnos sentirnos cuestionados y aprender a llevar la duda hacia un punto de inflexión en nuestro compromiso cotidiano con el judaísmo y el cumplimiento de las mismas.

Os espero el Shabat a sumarse a los últimos momentos de Pesaj con Seudat Mashiaj, festejando y reflexionando; que del mismo modo que nos redimieron de Egipto, el mundo se redima de forma global, inclinándose hacia una voluntad por el bien y la merced con el prójimo. En la venida del Mashiaj.

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