Una experiencia post trauma.

Cuando el Rabino Goldstein comenzó su labor en Poway, California en el año 1986, yo todavía no había cumplido bar mitzva.

 

Poway era una ciudad muy joven, inaugurada unos pocos años antes, desconocida para la mayoria hasta la semana pasada, cuando un joven con sentimiento supremacista irrumpió en la sinagoga a disparos y expresando su odio y antisemitismo nos dio a conocer a Lori Kaye ZL quien fue asesinada, y a su Rabino Israel Goldstein.

 

La tecnología moderna nos ha permitido descubrir, a través de todos los medios, reportes de las personas involucradas de primera mano, conocemos ahora a un hombre con una entereza extraordinaria.

 

Un hombre que se enfrenta al arma de su atacante con sus propias manos y aunque pierde sus dedos, se levanta sobre una silla con el Talit puesto y ensangrentado por sus propias heridas, para decirle a su propia congregación que sigan adelante, que no paren en su fe y en la labor de ayudarse mutuamente e incluso que  el que tenga capacidad, que termine el rezo, porque rezar es parte de la búsqueda e integridad del ser y no hay odio que lo pueda detener.

 

Como muchos otros, miro con asombro y admiración la labor de un líder y me inspiro de su propia fuente, de su labor en el servicio comunitario.

 

Dejando de lado lo “políticamente correcto” y frente a la invitación del presidente de los Estados Unidos, Sr Trump, no se dedica solamente a agradecer, sino que enfundado en la curación que denota la falta de sus dedos, pide que se instaure en los colegios públicos un minuto de silencio; porque el universo tiene que estar basado en la búsqueda de justicia y rectitud.

 

El Rabbi de Lubavitch en 1984 lidero una enorme campaña y lobbismo en los EEUU para que el día de estudio comience con un minuto de silencio, no solo para el recuerdo, sino para educarnos en la inspiración que la vida misma nos da, percibir que cada cosa necesita de un tiempo y un espacio para que tenga un efecto en nuestras vidas.

 

No sólo los niños comenzarán su día con un pensamiento positivo, mantendrán un dialogo con sus padres, para que ellos expliquen con sus propias herramientas y sin distinción de raza o religión la forma en que el bien triunfa sobre el mal.

 

Venimos del día en que muchos conmemoramos la Shoa y el holocausto, ninguna tragedia es comparable a la otra, en el fondo nacimos para vivir y hacer manifiesta nuestra capacidad para levantarnos una y otra vez.

 

Como descendientes de las víctimas, no buscamos ni recompensa ni victimismo, buscamos levantarnos y hacer lo que el mal de otros no les permitió a muchos, seguir con sus anhelos de vida y objetivos.

 

¡Te saludo Rabbi Goldstein nos estas dando una gran lección!

Esta semana llenaremos las sinagogas siendo fieles a tu ejemplo y llamado.

 

Saludo a las víctimas de mi familia y de mi pueblo que no conocí, pero en mi consciencia siempre están presentes.

 

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