Víspera de Tisha veav

Qué extraño es este día de 9 de Av, donde nos sentamos en el suelo a lamentar la tragedia de la destrucción de Yerushalaim. La perspectiva del tiempo nos aleja de la realidad de esta falta, pero allí estamos, año tras año. Esperando que el último ya transcurrido.

También hoy en plena modernidad, Yerushalaim parece envidiada y asediada nuevamente, tal como lo fue hace más de 1940 años y aun antes, hace más de 2500 años (cuando se destruyó el Primer Templo), y muchas veces antes y después; los cruzados, los musulmanes, todo el mundo parece querer un pedazo de esta ciudad mística.

Debo corregir eso de: “asediada nuevamente”, tal vez siempre ha estado bajo asedio; es solo que ahora somos dolorosamente conscientes de ello. ¿Por qué está Yerushalaim asediada y siempre asediada? Aún más: el Monte del Templo es un lugar de poder.

Yerushalayim combina dos palabras: Yira que significa asombro, Shalom que significa paz.  Increíble armonía, Yeruhalaim es el lugar donde Abraham ofreció a Isaac en el altar y donde Jacob se durmió y sueña con su escalera. Yerushalaim es el lugar desde donde se crearon Adán y Eva.

Es por eso que todos los humanos, niños y portadores de los genes de Adán y Eva, gravitan de regreso a este lugar más sagrado. Yerushalaim es un imán del universo, y todos lo sienten consciente o inconscientemente.

Oramos hacia el Este, donde sea que estemos en el mundo, siempre nos enfrentamos a Yerushalaim.

La modernidad judía, mira hacia atrás y en tan poco tiempo hemos pasado, ocho décadas de los años más duros de la Rusia zarista, seguidas de un régimen comunista aún más severo, los años del Holocausto y, finalmente, los años en la América libre y la Europa aperturista.

Y sin embargo ahora… El mundo nos ofrece un prisma donde también nos vemos nuevamente en crisis.

Desde América que se tambalea con supremacismo hasta Israel, capital absoluta de la mayoría de los judíos en el universo, pero con sus continuos enemigos, incluido occidente y sus grandes retos.

Toda persona sensible puede sentir profunda incertidumbre.

¡Vivimos un siglo que ha dado a luz, tanto a la mayor tecnología, como a la mayor destrucción!. Pero todo esto palidece en comparación con los más de 1940 años de nuestro duelo colectivo Tisha B’Av.

Hay algo sobre el dolor, sobre la soledad, que es extremadamente poderoso cuando lo has recordado y conmemorado por milenios. Por lo general, nos gusta recordar nuestras alegrías y olvidar nuestras pérdidas. Sin embargo, aquí estamos recreando la ruina y la destrucción, y estamos… ¡fortalecidos, no debilitados!

Algo tan poderoso sobre este reconocimiento de dolor y vulnerabilidad. Lo que no me destruyo me hizo más fuerte.

Cuando todo lo que experimentas es belleza y comodidad, nunca puedes saber cómo enfrentarás el dolor y la pérdida. Sin embargo, cuando has sido destruido y aún permaneces en pie, entonces sabes que puedes soportar cualquier cosa y todo.

«¡El año que viene en Yerushalaim!», Declararon nuestros antepasados durante siglos y siglos. «Que Yerushalaim sea reconstruida» es nuestra oración diaria durante miles de años. Tan difícil como puede ser, y tan difícil como siempre fue, este sueño, esta aspiración nos ha mantenido vivos, a pesar de todas las adversidades.

 

El próximo Shabat (y no año) en Yerushalaim, esperemos que todos nosotros estemos allí.

 

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