Una segunda oportunidad.

El quinto libro de la Torah, de forma genérica, nos hace un repaso sobre la relación del pueblo de Israel con Di-s y con su eterno lider Moshe Rabeinu.

 

En la lectura semanal Moshe le recuerda al pueblo que, cuando él rompió las tablas de la ley frente al becerro de oro, Di-s le ordena que el esculpe dos nuevas tablas como reposición a las primeras.

 

Algo totalmente inentendible, Moshe le pide a Di-s que le vuelva a entregar las tablas de la ley, de origen y formación divina, y Di-s le contesta que él mismo haga las nuevas.

 

Retornamos un testimonio de obra divina por unas tablas  hechas por las manos de un ser mortal.

 

Hay dos lecturas para la acción del lider Moshe: en primera instancia (en el libro de Éxodo) Di-s aplaude la valentía de Moshe en romper esta pieza única ante una acción de rebeldía irreparable, que es la infidelidad en el servicio a Di-s.

 

Pero en segunda instancia, una vez que el acto de infidelidad fue acometido, y la unión entre pueblo y Di-s debe de continuar, el Midrash nos dice que Di-s le reclama a Moshe «Si te huviera hubiera esforzado en esculpir y unir el espíritu a la letra, con sacrificios, no las hubieras roto.

 

Así es nuestra relación con Di-s. En primera instancia no deberíamos romper los valores que fortalecen nuestra unión con el. Pero cuando se rompen por una situación que no debería existir, se nos acepta con nuestras propias debilidades, somos hombres y mujeres que nacimos con la capacidad de tropezar y volvernos a levantar.

 

Cuando Moshe va a ocupar el lugar de lo divino, en la construcción de las tablas, la Torah le dice a el que reconstruya las tablas que el rompio, haciendo un énfasis en lo roto más que en la nueva creación; haciéndole sentir incriminación y culpa por un hecho que, en el momento que ocurrió, había sido aplaudido.

 

Moshe reconstruye desde la piedra desgarrada por el impacto, una labor que su efecto será tan divino como la capacidad del ser humano en percibir divinidad.

 

En otras palabras, y con mayor profundidad, diríamos que Di-s aprecia «el roto de la tabla» de la misma manera que aprecia el roto del ser humano, que en su búsqueda para encontrar el camino hacia su esencia; se equivoca, transgrede y se cae una y otra vez.

 

Pero cada día se levanta con la firmeza de reconstruir, aunque es consciente de su incoherencia del día de ayer.

 

Porque la acción que D.s nos exige es principalmente con nuestro corazón.

 

Sean estas palabras de Torah en bendita memoria de Nelly bat Luna ZL. Nuestro pésame a su esposo Samuel sus hijos Alberto y Dina Levy. Y a toda la familia.

 

 

Shabat Shalom

David Libersohn

Rabino

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