HOY Y AHORA

Hay una famosa frase que el hombre expreso cuando llego a la Luna “Un pequeño paso para el hombre y un gran paso para la humanidad”

Cuando nos encontramos en los días previos a Rosha Shana me gusta pensar que hay pequeños pasos en el hombre que son grandes pasos para D-s.

Cierto es que D-s es eterno e infinito y nuestros pasos y caminos no cambian su esencia, pero eso mismo no significa que le sea indiferente a lo que nosotros hacemos.

 

Teshuva es la experiencia que el judaísmo ofrece a aquel que desee realizar su identidad judía sin que nada se quede en el tintero.

Constantemente nos hacemos a la idea de que el judaísmo es una carga de obligaciones y responsabilidades que nos limita sobre nuestras posibles elecciones, nos dice con quién debemos de casarnos, la forma que debemos comer, nos introduce a un pensamiento sobre el conocimiento y la responsabilidad colectiva, pero hay una sola cosa que el judaísmo manifiesta como una experiencia personal donde el ser llega al éxtasis de su propia identidad se llama TESHUVA.

Un regalo divino, como idea general podríamos decir que es una segunda oportunidad, un espacio en el tiempo para empezar de nuevo; pero, cuando leemos el Talmud (Yuuma 1) Rabbi Akiva nos explica que somos afortunados porque D-s nos limpia de nuestros pecados y matiza que ocurre del mismo modo en que el agua del Mikve purifica a los impuros, así D-s purifica a Israel.

El Mikve precisa de una inmersión absoluta bajo las aguas, el que es capaz de creer, al salir de ella ha renovado su ser, y ha entrado en una sintonía donde hay un antes y un después.

No buscamos purificarnos de nuestros pecados, sino buscamos la esencia, el pueblo de Israel a través de la inmersión en sus propios valores y principalmente cada uno de nosotros, en una inmersión particular, damos vida y expresión a nuestra identidad y así D-s nos purifica, es decir nos redime de nuestra acción anterior para que haya espacio para una nueva acción.

 

No es una segunda oportunidad, es volver a ser la primera de una manera distinta, un espacio para que nosotros podamos experimentar nuestro ser, culminar con satisfacción la expresión de ser un individuo que pertenece a un colectivo que busca y se afianza en sus valores con la oportunidad de elegir cual de todos ellos va a ser el que le va a permitir a su esencia, ser mejor persona y hombre de provecho para el tiempo y universo que le ha tocado vivir.

Teshuva no significa nada más arrepentirse de lo que pudimos hacer equivocadamente, sino principalmente hacer consciencia por la falta de ímpetu y sentimiento hacia la oportunidad que la vida nos da para hacer algo positivo en algún momento.

Rajamana Liba Bae!! D-s quiere nuestro corazón.

 

La mente puede ser hipócrita pero nuestro sentimiento nunca lo será. Para evitar la hipocresía debemos desenmascararnos, manifestar lo que sentimos y ser un yehudi que vive comprometido en su sentimiento real y se permite influenciar por el conocimiento ancestral de la Tora. Es nuestra fórmula para una año bueno y dulce…

Para un buen año sean inscritos y sellados

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