#MeToo, Judaismo#

Cada tanto tiempo escuchamos de un gran movimiento (MeToo) que nos hace cuestionar sobre la sociedad en donde vivimos, estos movimientos tienen un punto álgido y después parecen comenzar a desvanecerse, y entonces nos preguntamos ¿todo esto nos ha dejado algo?

 

Me encanta hacer reflexiones sobre temas diversos, leer y aprender, especialmente sobre lo que el gran arcoíris de la sociedad nos manifiesta.

Esta reflexión no ocurre cuando las cosas se encuentran en su cresta, porque para pensar y estructurar un pensamiento que nos dé respuestas, necesitamos tiempo.

 

El movimiento feminista parece vivir en los últimos tiempos un gran auge, o más bien una gran reivindicación que seguramente tiene razón.

Cada año aprendemos la misma lectura de la Torah, pero con mayor profundidad o distinto prisma. Esta semana leemos una de las frases más simples y celebres que la Torah nos enseña: “Ama a tu padre y a tu madre”.

 

El espacio que la Torah le da a la madre y teniendo en cuenta que la Torah fue entregada hace más de 2000 años, no es casualidad, hace tan solo uno o dos siglos la sociedad vivía un esquema de patriarcado absoluto, pero en la Torah, la madre ya cumplía un rol determinante e igualitario.

 

La Torah es conocimiento, y el conocimiento nunca es inocente, mucho menos su interpretación y comunicación, si nosotros queremos reivindicarnos, en cualquier aspecto de nuestra vida, lo deberemos hacer a través del ejemplo, no es suficiente con la objetividad o los fundamentos previos, necesitamos la acción del ser humano y su juicio, ellos son subjetivos, aunque busquen el camino de la verdad.

 

Respetar al padre y a la madre nos da una armónica responsabilidad frente a los géneros y también nos invita a llevar este pensamiento a todos los ámbitos de nuestra vida.

 

Esta semana en Nueva York la igualdad de la visión judía toma forma y compromiso, miles de Shlujot, que son mujeres que dedican su vida a sus comunidades con un rol activo en el liderazgo de proyectos educativos, tradicionales y religiosos se convocan en un congreso mundial.

 

El Rebe de Lubavitch pionero y visionario, comenzó en el principio de su liderazgo (1950) a dar charlas a las mujeres en exclusiva, pidió de ellas formar sus propias organizaciones, liderar sus propios proyectos, luchó porque tengan un espacio para sí mismas. Y yendo aún más lejos pidió que se introduzca en el programa de conocimiento de las niñas el Mishna y el Talmud.

 

Pero el Rebe no busco ser un adelantado a su época, el Rebe solamente leyó la Torah y expreso en voz alta lo que ella dice. Nos indujo a ser parte de un judaísmo 100% visible en la sociedad, para mujeres y para hombres también, eso es igualdad, eso significa permitir tener un espacio de reivindicación para cada uno, sin distinción de géneros y con un proyecto de vida judía común.

 

A ellas que también son nuestras esposas les pedimos que en su reunión aprendan, se renueven, recen por todos nosotros y traigan, si es posible, mucho mayor compromiso. Es la mujer el pilar y la única transmisora auténtica del judaísmo.

 

Shabat SHALOM

David Libersohn

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