¿Qué hace un Rabino?

Esta semana tuve el placer de representar, junto con otros rabinos y colegas a la comunidad judía de Barcelona, en el congreso Europeo de Rabinos.

 

Rabinos no sobran, diría lo contrario, hay entusiasmo y no falta frenesí y tampoco acaloramiento al debatir posiciones, lo que sí nos falta es comunicación, alguna vez incluso cercanía y autocritica para poder servir a nuestras comunidades de mejor manera.

 

Nuestro rol no es solo proporcionar información religiosa o controlar la disciplina del lugar de rezo, sino ser un mediador entre el yehudi y el ambiente colectivo, permitiendo que nadie se sienta un alumno, sino un acompañante o incluso un guía de su familia en el camino de la tradición.

 

¿Como lo podemos lograr?

Básicamente aceptando lo que el judío ha sabido hacer siempre, “preguntar”, solo a través de los interrogantes podemos analizar incluso predecir hacia donde desea nuestra comunidad crear una metáfora de su propia existencia.

 

No necesitamos grandes temas, sino contenidos que tengan una relevancia en nuestra vida y nos acerquen a nuestra realidad cotidiana.

 

Los centros comunitarios no vienen a competir con el mayor o menor abanico de ocio que una ciudad nos pueda ofrecer, buscamos simplemente que cada uno de nosotros sea autentico y haga un balance frecuente sobre el tiempo y actividad que dedica para hacer prevalecer los valores de judaísmo con los cuales manifestamos estar comprometidos.

 

Algunos temas del congreso, nos quedaban un poco lejos, como la carne molecular o el nacimiento de bebes de FIV, pero otros eran muy cercanos, la asimilación, problemas de adicción que nos acechan desde dentro y desde fuera, hasta soluciones con el uso de la tecnología más avanzada en el judaísmo.

 

Todo ello despertando nuestro instinto a ser pro activos, a volver a darle una vuelta más a la forma en que expresamos las cosas.

 

Obviamente todo este mensaje no se puede quedar allí, nuestra tarea es crear un balance entre mensaje y objetivo con el medio donde este se desarrolla, en ello; ni yo ni ninguno de los presentes es receptor único.

 

Estamos convocados como así lo ha sido en cada una de las generaciones a un momento único del judaísmo, ¡si nosotros no actuamos nadie lo hará por nosotros!!

 

Entonces un Rabino es quien sea capaz de elegir libremente sus respuestas, pro- creador de la propia realidad comunitaria, que su iniciativa sea sensible a la realidad de los demás y utilice un lenguaje que manifieste su amor sincero por su entorno.

 

Antes de decirles Shabat shalom, repetiré lo que le dijo el Rabino Soloveichik al presidente Heisenhower

¿H- ¡Buenos días Rabino!

S – Seré Rabino, si mi comunidad, me recuerda una generación después de haber vivido…

 

 

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