¿Oscuridad? –

 

 

Las diez plagas a Egipto nos relatan una secuencia en la historia y un cuento en la narración de la Torah.

La novena plaga tiene un mensaje especial en su suceso y en su enseñanza, la oscuridad está envuelta en una oscuridad propia.

 

¿Qué está haciendo esta plaga aquí? Parece fuera de secuencia. Hasta ahora ha habido ocho plagas, y se han vuelto cada vez más constantes, inexorablemente, más serias.

 

En las dos primeras, el Nilo se volvió rojo sangre y la infestación de ranas parecían más presagios que cualquier otra cosa. La tercera y cuarta, los mosquitos y las bestias salvajes, causaron preocupación, no crisis. La quinta plaga mató al ganado, afectó a los animales, no a los seres humanos.

 

La sexta, fiebre, fue de nuevo una incomodidad, pero grave, ya no es un problema externo sino una aflicción corporal. La séptima y octava, granizo y langostas, destruyeron el grano egipcio. Con la pérdida de grano, no había comida.

Aún faltaba por venir la décima plaga, la muerte del primogénito, en retribución por el asesinato de niños israelitas por parte de Faraón. Esto sería lo que finalmente rompió la determinación del Faraón.

 

Así es como esperábamos que la novena plaga fuera muy seria, algo que amenazara, aunque no tomara de inmediato, la vida humana. Pero en su lugar, leemos lo que parece ser un anti-clímax:

La oscuridad es una molestia, pero no más. La frase "la oscuridad que se puede sentir" sugiere lo que sucedió: una tormenta de arena de un tipo no desconocido en Egipto, que puede durar varios días, produciendo aire lleno de arena y polvo que borra la luz del sol.

 

La novena plaga fue sin duda inusual en su intensidad, pero no fue un evento totalmente desconocido para los egipcios, ni entonces ni ahora.

 

Esto también ayuda a explicar la diferencia entre las dos palabras que usa la Torá con regularidad para describir lo que D.s hizo en Egipto: otot u'moftim, "señales y maravillas". Estas dos palabras no son dos formas de describir lo mismo: moftim, los milagros, describen una maravilla. Un ot, es un signo, o lo que definimos como un símbolo (como tefilín o circuncisión, ambos llamados ot), es decir, una comunicación codificada, un mensaje.

 

La plaga de las tinieblas no era un milagro sino una señal, una señal de D.s sobre el eclipse de una civilización que convirtió a un hombre en Faraón, gobernante absoluto (hijo del dios del sol) con la capacidad de esclavizar a otros seres humanos y de una cultura que podría tolerar el asesinato de niños.

 

La novena plaga fue un acto divino de comunicación que decía: no solo hay oscuridad física, sino también oscuridad moral. La mejor prueba de una civilización es ver cómo trata a los niños, los suyos y los de otros.

 

En una era donde las familias rotas no son una novedad, donde los valores de la educación se cuestionan de tal manera que no permiten poner en valor el fondo de la tradición por encima de la forma y estética de lo correcto, la oscuridad no ha acabado ¿Acaso No ha habido suficiente oscuridad en el universo?

Recordad: después de la oscuridad siempre viene la luz y que depende de nosotros hacerla propia y redefinirla.

 

Shabat Shalom.

 

David Libersohn

Rabbi.

 

 

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